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La Legión
 
 
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-HISTORIA DE LA LEGION-
Millan Astray, siendo un joven alférez de 16 años, participó en la guerra de Filipinas. Allí obtuvo notable popularidad al defenderse con 30 hombres, del ataque de gran cantidad de insurrectos tagalos en el pueblo de San Rafael. Su experiencia en esta campaña, como el mismo expone en su libro "La Legión", le hizo ver la conveniencia de emplear para estas guerras exteriores, soldados profesionales. Idea que, sin lugar a dudas, quedaría reafirmada cuando, ya en la península, vivió, como España entera, la perdida de las últimas posesiones de Ultramar y el desolador regreso de los soldados de reemplazo. Hechos que tanto pesarían posteriormente en la conciencia de los españoles y en la política militar de los sucesivos gobiernos de España.
En el año 1909, siendo ya Oficial de Estado Mayor, tuvieron lugar los gravísimos acontecimiento de Barcelona de agosto de ese año. Hechos que resulta necesario relatar, porque sin duda, fueron una poderosa razón para reafirmar sus convicciones sobre la necesidad de crear una unidad profesional.
En el verano de 1909 estalla, en Marruecos, la chispa que no tardará en provocar el desastre. En las proximidades de Melilla, el 9 de julio, los cabileños han atacado con furia a trece obreros españoles, cuatro de ellos resultaron muertos. El General Marina solicitó del Gobierno refuerzos, y el Ministro de la Guerra, Arsenio Linares, en lugar de enviar a la División Orozco, organizada por el anterior Ministro de la Guerra, Fernando Primo de Rivera, para el caso de una necesaria utilización en el norte de África, prefirió movilizar a los reservistas. Así, el día 11 de julio, salía en la Gaceta una Real Orden que llamaba a filas, no por reemplazos, si no por regimientos. Medida torpe, pues de esta forma se reclamaba a filas a soldados "antiguos", hombres ya con familia y trabajo.
El embarque tuvo lugar en Barcelona, ciudad que mantenía muy vivo el recuerdo de la guerra de Cuba y Filipinas, con la imagen dolorosa de aquellos hijos que regresaban, destrozados el corazón, el rostro demudado, la tristeza como todo horizonte.
Todo ello, unido a las circunstancias sociales que vivía la ciudad y la facilidad que existía para la revuelta callejera, provocó los gravísimos incidentes que pasaron a la historia como la Semana Trágica. Sucesos donde uno de los gritos mas oídos fue ¡Que vayan también los ricos! consecuencia de la existencia del sistema de las cuotas. Este tristísimo episodio, como afirmábamos líneas atrás, sería un poderoso acicate en la conciencia de Millán para llevar adelante su proyecto y abriría el camino a la aceptación de sus ideas.
Pero no es hasta 1919, con 40 años de edad y siendo comandante, cuando sus proyectos toman cuerpo en forma de Legión Extranjera. El mismo lo expone en uno de los pasajes de su libro "La Legión" en el que comenta "(...) una larga estancia en África, sirviendo en Policía Indígena, en regulares y en el Regimiento de Infantería de Serrallo número 69 unido a alguna afición al estudio y entusiasmo por el problema africano, dieron lugar a que germinase la idea de Organizar una Legión Extranjera, en vista del excelente resultado que a los franceses les había dado la suya, a la que después de la Gran Guerra titularon de Heroico Regimiento que, por su amor a Francia y su bravura, ha sido colocado en el primer puesto"
Su brillante historial militar y su prestigio fueron firmes aliados para que sus proyectos llegaran a conocimiento de S.M. el Rey Don Alfonso XIII y, en consecuencia, el general Tovar, Ministro de la Guerra, por R.O. de fecha 5 de septiembre de 1919 designa al Cte. Millán Astray para desempeñar una comisión en Argelia, a fin de estudiar el régimen y los fundamentos de la Legión Extranjera Francesa.
Entregados los informes de la visita, el Estado Mayor Central recibe la orden de estudiar las bases para crear un cuerpo de tropas extranjeras. Las conclusiones de este estudio son enviadas al General D. Dámaso Berenguer Fuste, Alto Comisario en Marruecos, quien una vez examinados, los devuelve con el siguiente informe "Ferviente partidario de relevar las fuerzas salidas de reclutamiento forzoso que aquí hace la campaña por tropas voluntarias, acojo con entusiasmo la creación del Tercio de Extranjeros"
De esta forma y con fecha 28 de enero de 1920 un Real Decreto recoge el siguiente texto "con la denominación de Tercio de Extranjeros se creará una unidad militar armada, cuyos efectivos, haberes y reglamento por el que ha de regirse serán fijados por el Ministro de la Guerra" breve texto cuyo objetivo queda magníficamente explicado en la exposición que precedía al Real Decreto "(...) disminuir los contingentes de reclutamiento en nuestra Zona de Protectorado en Marruecos, inclina al Ministro que suscribe a aconsejar, como ensayo, la creación de un Tercio de Extranjeros...".
Para que la Legión no quedara en "ensayo", era necesario que, quien tenía la responsabilidad de llevarlo a termino, de probada valía, tuviera el apoyo de hombres de gran talla militar. El destino hizo coincidir, tiempo atrás, al Comandante Millán Astray con el Comandante Francisco Franco en un curso en la Escuela Central de Tiro. La amistad cuajada en este encuentro, serviría posteriormente para que Millán Astray ofreciera el puesto de lugarteniente a Franco, que fue, sin duda, piedra angular en la exitosa organización de la Legión.
Muchas debieron ser las dificultades que se vencieron, ya que no fue hasta el 20 de agosto de 1920 cuando se publica un Real Decreto cuyo primer artículo dice "Se procederá desde luego a la organización de la citada unidad..." su redacción, sin duda, da referencias del tesón del fundador.
El artículo 3º encierra, entre sus líneas de marcado carácter económico, las razones que motivaron la creación de la Legión: "El aumento del gasto que ocasione la creación de la citada unidad será compensado con las economías que se obtengan, como consecuencia de dejar sin cubrir todos las bajas que ocurran en las tropas peninsulares de África durante el actual ejercicio, por repatriación de unidades, y, entretanto, por el licenciamiento de individuos del tercer año de servicio en las referidas tropas, en la proporción de dos de éstos por cada soldado filiado en el Tercio."
Unas semanas mas tarde, el 2 de septiembre, es nombrado mando del Tercio el ya Teniente Coronel de Infantería Don José Millán Astray Terreros. La Legión estaba definitivamente en marcha y dos días después aparece en el Boletín la organización del Tercio de Extranjeros del que debemos destacar, entre sus 46 reglas, la número 2: "Este cuerpo habrá de emplearse tácticamente como de primera línea y en todos los servicios de paz y guerra, sin otro límite que el de su utilidad militar", muestra de la que será en adelante obsesión del fundador: Imbuirla de un elevado espíritu militar y ofensivo, de entrega y sacrificio permanente. Objetivo que consiguió brillantemente y a lo que contribuyó, de singular manera, el Credo Legionario por él redactado.
Si bien este Real Decreto determinaba como fecha de inicio de la recluta el 4 de octubre, fue tal el éxito inicial que el día 20 de septiembre se produjeron los primeros alistamientos, iniciándose la andadura real de la Legión.

LOS PRIMEROS DÍAS
El cuartel del Rey en Ceuta es la primera ubicación de la recién fundada Legión. Allí, Millán Astray, con sus primeros oficiales elegidos entre aquellos voluntarios con mejor historial en las campañas de Marruecos, se preparan para, plenos de ilusión, vencer las naturales dificultades de una empresa de esta envergadura.
La recepción de los primeros legionarios esta cargado del espíritu que el fundador quiso dar a su Legión. Se les recibió con frases como "...combatiréis siempre en vanguardia, la muerte se convertirá en vuestra insuperable compañera. Moriréis muchos, quizá todos...".
El 10 de octubre se incorpora, como Lugarteniente del Fundador, el comandante Franco. Se hace cargo de la instrucción de la nueva unidad y funda la 1ª Bandera. Esta, con dos compañías de fusiles al mando de los capitanes Pablo Arredondo Acuña, laureado, y Luis Valcazar Crespo; junto a una compañía de ametralladoras con el Capitán D. Eduardo Cobo Gómez a su frente, marchan el 16 del mismo mes al Campamento de Dar-Riffien. Allí se levantó el acuartelamiento que sería, desde entonces, la casa solariega y entrañable de la Legión.
Las previsiones se ven desbordadas y en apenas dos meses se organizan la 2ª y 3ª Banderas. La Legión ya es una realidad. Ahora solo falta la oportunidad de demostrar su valía, de la que tan seguro estaba su creador. Pero el mando tiene reservas en la utilización de estas novedosas unidades en sus columnas, quedando la Legión relegada a servicios de retaguardia.
El Tercio sufre la primera agresión el 7 de enero de 1921, fecha en la que es atacada una escuadra de la 6ª compañía de la 2ª Bandera, falleciendo el cabo Baltasar Queija Vega, primer muerto de la Legión.
La 4ª compañía de la 2ª Bandera es la unidad legionaria que sufre el primer ataque de importancia. Ocurrido el 16 de enero de 1921 durante una protección de camino entre Zoco el Arbaa y Xarquia Xeruta en la que resultó muerto su capitán, Don Pompilio Martínez Zaldivar. La reacción de la 5ª y 6ª compañías a este ataque fue contundente, retirándose el enemigo diezmado. Esta acción es citada con elogio por el General Berenguer, Alto Comisario, al Vizconde de Eza, Ministro de la Guerra. Este hecho cambiaría el empleo de las unidades legionarias, pasando desde ese momento a formar parte en las operaciones ofensivas, si bien, y contrariando el deseo de los legionarios, tan solo en la retaguardia del grueso.
Al fin, el 29 de junio de 1921 llegaría la oportunidad en Buharratz, donde la 3ª Bandera quedo en primera línea de fuego a resultas de una maniobra enemiga. En este combate mantuvo un duelo verdaderamente sangriento que cambia la suerte de la lucha consiguiendo rechazar al enemigo tras infringirle numerosas bajas.
Doce muertos, de ellos un oficial, veintidós heridos incluidos tres oficiales y una Medalla Militar en la persona del capitán de la 9ª compañía D. Camilo Alonso Vega, marca un nuevo estilo. Los legionarios de Millán Astray se consagran como extraordinarios combatientes. En lo sucesivo, ningún general querrá prescindir de una Bandera Legionaria entre las unidades de sus columnas.

LA CAMPAÑA DE MARRUECOS
En Julio de 1921 se produce el desastre en la Comandancia General de Melilla, Anual es su nombre...la 1ª y 2ª Banderas son embarcadas tras durísima marcha, desembarcando en Melilla el 24 del mismo mes. La llegada es épica, Millán Astray arranca de los legionarios el juramento de dar sus vidas en defensa de Melilla, y los melillenses, envueltos en el pánico del desastre, recuperan su espíritu al paso rápido de los legionarios.
Relatar las operaciones, combates y actos heroicos desarrollados por la Legión durante la campaña de Marruecos desbordarían esta síntesis. Por ello, la mejor forma de dejar testimonio de la labor desarrollada por el Tercio en Marruecos, es traer a estas páginas los párrafos iniciales del expediente de juicio contradictorio para la concesión de la, desafortunadamente malograda, Laureada de San Fernando que, con carácter colectivo, se instruyo al Tercio por las acciones de la campaña de Marruecos desde 1921 hasta 1927. Expediente que ocupó 1316 folios y cuyo denso resumen para su publicación en el Diario Oficial ocupó setenta y un apretados folios a renglón sencillo y sin márgenes.
"...En los combates de Casabona, Sebt, Taxuda, Ambar y Tizzi-Assa, tomó parte más de la mitad de las unidades que tenía organizadas. En los de Tifaurin, Sidi Mesaud, Afrau, Cobba-Darsa, Gorgues, Afurit, Kudia Tahar y Monte Malmusi, tomó parte con dos o tres banderas completas, y, por último, en el conjunto de combates que constituyeron la operación de librar el campamento de Xauen, recoger las fuerzas del sector y retirarlas sobre Tetuán, intervino con cinco banderas de las seis organizadas que, para un efectivo total de 1429 fusiles sufrieron 674 bajas, es decir, más de la mitad, sin que en ningún momento padeciera lo más mínimo la moral de las tropas ni su eficacia táctica.
El Tercio, como elemento de choque, ha contribuido de modo principalísimo a casi todas las operaciones esenciales de guerra, llevadas a cabo durante la campaña, acreditando extraordinario valor y disciplina y sufriendo 2000 muertos y 6000 heridos, lo que representa más de un tercio del total efectivo que ha pasado por sus banderas. Examinando entre los innumerables combates a que han asistido estas brillantes fuerzas aquellos que, por su importancia, merecen más atención y en los que su actuación resulto más especialmente distinguida y pueden ser de aplicación para la concesión de la cruz de San Fernando, como recompensa colectiva, resultan ser los siguientes:..."
Casabona, Sebt y Ulad-Dau, Taxuda, Ambar, Tizzi-Asa, Tifaruin, Sidi-Mesaud, Afrau, Cobba-Darsa, Gorgues, Aforit, Kudia-Tahar, Monte Malmusi y Retirada general de Xauen a Tetuan, son los principales hechos de armas en que participó la Legión y que el expediente analiza en profundidad.
También transcribimos, por su valor documental, la declaración que efectuó el Fundador. Clara exposición de como se forjo la fama y gloria legionaria en el duro yunque de la guerra en Marruecos.
"Por todo lo expuesto me permito manifestar que la laureada que se pide para este Cuerpo por el General don José Sanjurjo, Jefe Superior, seguramente se inspira, no tan solo en los hechos aislados en los que se encuentran muchos y fundados motivos para conceder tan altísima recompensa, sino también en su conducta gloriosa de heroísmo y alto espíritu de sacrificio durante toda la guerra, por haber empleado en los casos de mayores riesgos y fatigas y haber tenido la suerte y el galardón de no haber sufrido derrota alguna, y porque desde el 7 de enero de 1921 (primer hecho de armas) hasta el día 5 de julio de 1927 (último combate con bajas), asistió la Legión; a 505 operaciones de guerra, 85 convoyes y 309 agresiones, o sea, en total 845 hechos de armas y que las bajas en acción de guerra fueron: 116 jefes y oficiales muertos, 319 jefes y oficiales heridos, 1871 clases y legionarios muertos y 5775 clases y legionarios heridos, o sea, un total de 8081 bajas, y teniendo en cuenta que el número de orden de alistados en la Legión desde septiembre de 1920 al 10 de julio de 1927 ha sido de 19379 hombres, de los cuales 10255 sufrieron bajas por distintos conceptos y 2040 son destinos que no empuñan el fusil en el combate, nos dan un cálculo aproximado que el número de hombres que durante la campaña combatieron en las filas de la Legión, sufrieron bajas, puede estimarse 12000 a 14000, y como estos 12000 a 14000 han sufrido 8171 bajas, el tanto por ciento de las sufridas por los contingentes combatientes de la Legión durante la campaña, es bastante más del cincuenta por ciento.
Asimismo habrá de tenerse en cuenta el principal puesto que la Legión tuvo en el socorro de Melilla cuando su derrumbamiento en 1921 y después en su reconquista.
El de la parte más importante y fundamental en la heroica y nunca superada hazaña de resistencia en la retirada de Xauen y en la brillantísima parte que le correspondió en la toma y conquista de Alhucemas, en la que se inicio el fin victoriosos de la campaña. Asimismo la confianza que a la Legión concedió siempre el mando, como lo prueba el hecho de que sus banderas actuaron en todos los territorios, formando parte de todas las columnas de choque y fueron empleadas en cuantas ocasiones el Mando necesitó emplear tropas de la mayor seguridad y confianza, que jamás ni una sola vez desmintieron.
Añadiendo el haber ganado la Legión el singular galardón entre todos los Cuerpos, de la concesión de dos de sus Medallas Militares para su bandera y el haber recibido como admiración del extranjero honorificada su bandera con la Cruz de Guerra francesa, y, por último, teniendo en cuenta que este expediente se tramita a petición del heroico e insigne General D. José Sanjurjo, marques del Rif, y que el que declara es el fundador de la Legión, que ha recibido el alto honor de ser nombrado su coronel honorario, y por estas razones, debe aportar cuantos datos puedan esclarecer el criterio de los que han de juzgar la concesión de la laureada a la Legión, y ante ellos y con el mayor respeto, me permito pidiendo disculpa por ser un documento dictado por mi modesta persona, el incluir mi "orden de despedida a la Legión" cuando cesé en su mando por mi ascenso a General, por creer que en esta orden y con números todos comprobables en los archivos del Cuerpo, se expresa de una manera sucinta su gloriosa historia y sus virtudes, que me permito sintetizar en el espíritu de sacrificio, en el de socorro y fundamentalmente en el de disciplina y valor.
Para terminar y considerando que estas palabras, por dimanar de tal alta Autoridad y por venir de General heroico e insigne que, con su esfuerzo y decisión, dio fin victoriosos a la cruenta y larga guerra de Marruecos con la victoria de Alhucemas; el General Primo de Rivera, marqués de Estella, quien en lugar público y en ocasión solemne dijo las siguientes palabras, que son unas de las más nobles y bellas ejecutorias de la Legión: "La Legión, por su espíritu de sacrificios y heroísmo, será el arca santa en la que se guardarán las esencias del heroísmo para el día en que la Patria necesite de ella".
Con el final de las campañas de Marruecos y en diciembre de 1928 el Tercio sufre una importante disminución de efectivos, si bien conserva su organización con dos Legiones, un Escuadrón de Lanceros y una Bandera de depósito.

LA GUERRA CIVIL
La II república, proclamada en abril de 1931, y su política en asuntos militares, introduce importantes transformaciones en la organización de la Legión. Esta se encontraba desplegada con la 1ª Bandera en Villa Sanjurjo (Alhucemas), la 2ª y 3ª en Tauima (Melilla), la 4ª, 8ª y Escuadrón en Riffien, la 6ª en el destacamento de Tenin y la 7ª en Zoco el Arbaa de Beni Hassan.
En junio de 1931 se elimina una compañía de todas las banderas. En 1933 se disuelven la séptima y octava Banderas y el Escuadrón de Lanceros. En 1934 se dispone que la 1ª Legión tendrá como sede Tauima (Melilla) y la 2ª Legión Riffien (Ceuta) sustituyendo la figura de Coronel Jefe por la de Coronel Inspector de la Legión.
En octubre del 34 surgen movimientos revolucionarios que para ser sofocados, el Gobierno moviliza al Ejercito, y con el, la Legión con sus 3ª, 5ª y 6ª Banderas. Estas desembarcan en Barcelona y Gijón contribuyendo a sofocar la revolución en Asturias.
En julio de 1936 se produce el Alzamiento Nacional en el que participa la mayoría del Ejercito y de manera especial, las unidades del Ejercito de África con la Legión al completo. Su primera acción es pasar a la península, movimiento que realizo la 1ª Bandera en el llamado "convoy de la victoria", la 2ª en un improvisado puente aéreo y sucesivamente el resto de las seis Banderas.
Las séptima y octava Banderas, desaparecidas en 1933, son rehechas y antes de terminar el año se crea la 9ª Bandera Todas bajo el mando del coronel Yagüe, que sería el Jefe de la Legión durante toda la contienda civil.
La guerra duplicó el número de Banderas, que llego a ser de 18, tomando para ello como base mandos y legionarios de las ya existentes, y, cubriéndose el resto, hasta completar sus plantillas, con personal voluntario. Esa era la capacidad y versatilidad de la Legión, que contó con carros de combate, compañías de lanzallamas y adopto, sin demoras, todas aquellas tácticas y materiales que la campaña precisó.
En 1937 se sustituye la denominación de "El Tercio" por la, siempre preferida por Millán Astray, de "La Legión". Esta encuadra a unidades tipo regimiento denominados Tercios y estos, a su vez, se componen de Banderas.
De nuevo la limitación de este trabajo obliga a no entrar en detalles de las acciones en que la Legión participó, pero el lector entenderá que no hubo frente o acción de importancia que no figuraran en lugar destacado alguna de las 18 banderas legionarias. Así la marcha sobre Madrid, la batalla del Jarama, Brunete, Aragón, Teruel, Ebro...son nombres asociados a la Legión y corbatas colgadas de los guiones de sus Banderas.
El esfuerzo realizado en la campaña por las unidades legionarias es difícil de evaluar. Los efectivos que pasaron por sus filas fueron muchos, varias veces las Banderas tuvieron que reponer casi al completo sus plantillas tras combates especialmente violentos. Entre los voluntarios que siempre integraron estas unidades figuraron extranjeros entre los que cabe destacar los "viriatos" portugueses o la compañía "Juana de Arco" francesa.
Medida del esfuerzo y heroísmo de una unidad militar son las bajas sufridas y sus condecoraciones. Las cifras de la Legión en las 3.042 acciones de guerra en las que participaron sus 18 Banderas vienen detalladas, junto a las demás campañas, en los cuadros que acompañan.

EL SAHARA
Llegado el final de la contienda civil en abril de 1939, las economías de posguerra obligan a una reducción de unidades. Esta no pudo ser tan amplia como las circunstancias exigían debido, entre otras razones, a la II Guerra Mundial. En diciembre del 39 desaparecen siete Banderas, de la XII en adelante. La Legión se organiza en tres Tercios, el 1º en Tauima, el 2º en Riffien y el 3º, de nueva creación, en Larache. Todos a tres Banderas y una Agrupación Mixta, salvo el 1º que tuvo cinco hasta el año 1947.
En diciembre de 1943 se dieron nombres a los Tercios, estos se buscaron entre los grandes capitanes de los Tercios de Flandes, así y por el orden orgánico quedaron denominados Gran Capitán, Duque de Alba y Juan de Austria.
El año 1950 traería la creación de la subinspección. También el 4º Tercio vio la luz este año y tuvo su ubicación en Villa Sanjurjo, denominándose Alejandro Farnesio. Para el se refundaron, con personal procedente de los Tercios hermanos, las Banderas X, XI y XII.
Nuevas misiones en los territorios del África Occidental Español, frente a bandas armadas del denominado "Ejercito de Liberación", recomendó la creación de la XIII Bandera independiente en 1956. Formada por una compañía de cada Tercio, desembarcan en la costa sahariana el 1 de julio, acuartelándose en el Aaiun. Posteriormente, y por el mismo motivo, fueron trasladándose la IV en junio del 57, la II en noviembre del mismo año y la IX en enero del 58.
De la campaña de Ifni-Sahara, caracterizada por sus combates de carácter irregular, debemos destacar el enfrentamiento que tuvo lugar el 13 de enero de 1958. La XIII Bandera al completo se dirigía a Edchera en misión de reconocimiento cuando fue sorprendida por enemigo fuertemente organizado. Establecido el combate, una sección es envuelta y en el intento de recuperarla, se sufre gran cantidad de bajas, entre las que se encuentran el brigada Francisco Fadrique Castromonte y el legionario Juan Maderal Oleaga últimos laureados de la Legión y del Ejercito.
En octubre de 1958, dos Tercios son trasladados a este territorio, el 3º al Aaiun y el 4º a Villa Cisneros, formados por dos banderas (VII y VIII el Tercero y IX y X el Cuarto), un grupo de caballería y una batería. Recibieron el nombre de Tercios Saharianos. La tradición legionaria, el territorio en el que desarrollaban su misión y la autonomía de la que gozaban, imprimieron a estas unidades un peculiar espíritu.
En febrero de 1961, el final del protectorado español en Marruecos obliga al traslado de los Tercios 1º y 2º a Melilla y Ceuta respectivamente. Atrás quedaron 40 años de entrega y sacrificio, atrás quedaron, también, sus hermosos acuartelamientos de Riffien y Tauima, levantados por los legionarios.
En junio de 1969 Ifni es entregado a Marruecos y la XIII Bandera, que había sido trasladada a este territorio en agosto de 1958, es disuelta.
En 1975 se radicalizan los movimientos independentistas en el Sahara Español. Marruecos aprovecha esta circunstancia, y la situación española, para organizar la denominada Marcha Verde, operación que movilizó por última vez a los Tercios Saharianos. En los inicios de 1976 se entrega a Marruecos y Mauritania la provincia española y las unidades legionarias, tras proteger la evacuación del territorio, lo abandonan. La última unidad en llevarlo a cabo fue el II Grupo Ligero Sahariano, el 11 de enero de 1976, desde Villa Cisneros.
Una vez mas la Legión se ajusta a las nuevas circunstancias, el Tercer Tercio es ubicado en la isla de Fuerteventura con las VII y VIII banderas y un Grupo Ligero constituido con los dos saharianos. El 4º Tercio desaparece y las IX y X banderas se integran en los Tercio 1º y 2º, respectivamente, con los nombres de III y VI Banderas.

UNA DÉCADA DEFINITIVA
A finales de los años 80 se inicia para La Legión tiempos difíciles. En multitud de ocasiones se cuestiona su utilidad y se baraja su disolución. Mientras tanto las unidades se adaptan a las sucesivas reorganizaciones de las Fuerzas Armadas. Surge de nuevo el 4º Tercio en Ronda (Málaga). La Legión se despide de su caballería al desaparecer el Grupo Ligero. En este constante cambio desaparecen unas Banderas y aparecen otras, como la de Operaciones Especiales y la X Bandera Ligera. La Legión siempre con el constante empeño de mantenerse permanentemente operativa y al día.
Pero es en su régimen interno donde la Legión sufre las mayores mutaciones. El Real Decreto 191/88 modifica radicalmente el sistema de recluta, que tan buenos resultados proporciono desde su fundación. Posteriormente, la Escala Legionaria, que hacia realidad la promesa del Fundador de "podréis llegar a capitanes", se declara a extinguir, desaparece con ella la escala que tantos héroes dio a España.
Pero las nuevas obligaciones internacionales en los que España se ve comprometida, reaviva las razones que motivaron la creación de la Legión. Las dificultades en el empleo de los militares de reemplazo (embarque en las fragatas que participaron en el bloqueo naval del Golfo), recomienda de nuevo el empleo de unidades profesionales y de voluntarios, la historia se repite...La Operación Alfa-Bravo, en Bosnia Herzegovina, hace recuperar a la Legión el puesto que por derecho propio le corresponde.
Es el trabajo y sacrificio de los legionarios en aquellas tierras lo que pone nuevamente a la vista de instituciones y ciudadanos la valía de La Legión, despejando la tupida niebla que ocultaba el quehacer diario en sus acuartelamientos y sorprendiendo a los que solo reconocían en La Legión una unidad decrepita y conflictiva. El éxito no fue resultado de la casualidad, estaba asentada en una sólida instrucción y una moral firmemente cimentada en los robustos pilares que son cada uno de los espíritus del Credo Legionario.
El resultado fue la potenciación de La Legión. Así llego la creación de la Brigada de La Legión "Rey Alfonso XIII" en 1995 y su empleo como unidad de vanguardia en Albania y Kosovo y, de alguna forma, la experiencia ensayada en La Legión ha terminado por trasladarse al conjunto de las Fuerzas Armadas, que iniciaron el camino de la profesionalización, de la que La Legión ha sido siempre su vanguardia.
Pasados ya más de 80 años desde la fundación de La Legión podemos afirmar que aquella Unidad militar que nació como "ensayo" ha dado pruebas suficientes de valía y fiabilidad, pero no pretendemos con ello que un nuevo Decreto haga definitiva la fundación. Nos sentimos cómodos en esta situación de estar sometidos permanentemente a examen y deseamos que España nos siga poniendo a prueba otros 80 años más.
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El Emblema de la Legión

Es sin duda el elemento más reconocible de la Legión, de diseño armonioso, acertadísimo, obra, según testimonio de Millán Astray, del que fuera su capitán ayudante Justo Pardo Ibáñez:

Es el “emblema” legionario la ballesta y el arcabuz en aspa, dividido por la pica truncada y en medio la corona real. Lo buscó en los archivos de la infantería española el primer Capitán Ayudante de La Legión, nuestro querido Justo Pardo, y fue aceptado con gran contento.

De lo que no cabe duda es de la intencionalidad en los orígenes del emblema, que buscan lo que es una permanente en el nacimiento de La Legión: vincularlos a la gloriosa tradición de la Infantería Española de los siglos XV y XVI. El nombre de Tercio, y el uso en el emblema de las tres armas que identificaban a estas unidades es una clara muestra de ello.

La descripción que del emblema hace Millán Astray, sin embargo, contiene una ligera imprecisión, pues denomina “pica” a lo que, con más exactitud, es una “alabarda”, que era el arma empleada por los sargentos en las unidades de piqueros de los Tercios de Flandes.

La primera referencia oficial al emblema la encontramos en el año 1923, DO. 263/1923, donde se crea el distintivo de La Legión “para distinguir a Generales, Jefes y Oficiales que hayan servido o sirvan en el Tercio de Extranjeros” Diario Oficial que nos remite a la colección legislativa 532 del mismo año y donde figura un dibujo del emblema. Si bien esta referencia no contiene descripción conforme a las normas y reglas de la heráldica, el dibujo es el mejor testimonio del emblema que se venia usando hasta entonces en La Legión y no podemos obviar que ello supone la mejor y mas fidedigna fuente, pues las descripciones son un elemento de apoyo ante la necesidad, siempre posterior, de transcribir piezas, muebles y esmaltes de escudos y emblemas.

Hasta el año 1986 (Apéndice al BOD nº 90 de 13 de mayo) no se hace la primera descripción oficial del emblema, haciéndolo como: “Ballesta en banda y arcabuz en aspa, resaltado de alabarda” figurando también un dibujo, sin duda poco afortunado, y que constituye en la actualidad el emblema oficial de La Legión. Conviene señalar que no aparece la Corona Real, que sin embargo se viene utilizando de “hecho” desde 1975.

Precisamente éste elemento, la Corona Real, es la única alteración importante que ha tenido el emblema desde 1920. Figuraba en el original -lo describe el mismo Millan Astray en la obra ya mencionada y así aparece en el dibujo oficial de 1923-. Con la República desaparecieron todos los signos monárquicos (OC de 14 de abril de 1931. CL 149), y en algunos casos se sustituyó la Corona Real por la republicana Corona Mural. El emblema sigue sin corona durante el régimen del General Franco y vuelve a restablecerse en 1975, pero sin documento oficial que lo avale, ya que la descripción y dibujo que figura en el BOD nº 90 de 1981 ya mencionado la omite.

Sin embargo, el emblema de La Legión ha tenido dispares “interpretaciones” artísticas, desde la espartana del BOD nº 90, hasta las muy barrocas que adornan algunas publicaciones, siempre respetando el motivo original pero complicando en formas y colores las tres armas y corona que forman el emblema.